Desde Canada Atavistia
Los de Vancuver presentan Gods Awaken
El death metal melódico tuvo un año excepcional en 2025, con lanzamientos sobresalientes de Aephanemer, Vittra, Buried Realm, Aversed y otros. Dado que muchos de los lanzamientos más importantes del death metal melódico salieron en la segunda mitad del año pasado, aún no hay motivo de alarma, pero, con la excepción de la obra maestra de At the Gates, The Ghost of a Future Dead, tengo la sensación de que 2026 ha empezado con lentitud. Con Old Gods Awaken, el colectivo de Vancouver, Atavistia, se postula como líder del death metal melódico de este año. En su reseña de Cosmic Warfare, Doom_et_al señaló que Atavistia ha dado pasos importantes en la composición desde The Winter Way, pero que aún hay mucho margen para definir su propia identidad, más allá de la influencia de Wintersun. Con las influencias del folk metal a la vista en Old Gods Awaken, ¿podrá Atavistia mantener su ritmo tras Cosmic Warfare, o habría sido mejor dejar descansar a los dioses dormidos?
Para quienes hayan leído sobre Atavistia en AMG, sabrán que hay una banda a la que incluso estos Dioses Antiguos veneran. Si esperaban que eso cambiara, ¡qué vergüenza! Con su incursión más flagrante en el folk metal hasta la fecha, Atavistia redobla su culto a Wintersun con Old Gods Awaken, sucumbiendo a una febril fiebre por Ensiferumanía. A primera vista, esto podría sonar como si Atavistia retrocediera hacia The Winter Way, pero en realidad la banda continúa perfeccionando las composiciones recargadas que Doomy criticó en su reseña y ofrece cuarenta y tres minutos concisos de death metal melódico sinfónico. Y aunque Wintersun y Ensiferum proyectan las sombras más largas, los matices de Children of Bodom y Kalmah amplían la huella de Old Gods Awaken y enriquecen su abanico de influencias.
A pesar de la nueva sonoridad folk de Atavistia y de haber cambiado la mitad de la banda desde Cosmic Warfare, ofrecen orquestaciones bien concebidas e interpretaciones impecables a lo largo de Old Gods Awaken. En concreto, Atavistia se despidió del guitarrista Dalton Meaden y del bajista D’wayne Murray en 2024, dando la bienvenida a Elia Baghbaniyan y Spencer Budworth. La calidad de la instrumentación se mantiene constante respecto a álbumes anteriores, donde las guitarras y los sintetizadores se roban el protagonismo intercambiando melodías pegadizas («Mystic Tavern», «I Skogens Djup») que desembocan en solos conmovedores («Goddess of My Dreams», «Ride the White Storm») y emocionantes interludios rústicos («To a New World»). Los inquietantes coros de Cosmic Warfare han sido reemplazados por cánticos vikingos, lo cual tiene sentido estilísticamente, pero le resta algo del encanto que los hacía destacar. El veterano baterista Max Sepulveda ofrece una interpretación encomiable, enriqueciendo las canciones con arreglos bien elaborados que nunca eclipsan las densas composiciones de Old Gods Awaken. Además de aportar la guitarra y ofrecer su mejor interpretación vocal hasta la fecha, el líder de Atavistia, Matt Sippola, crea un álbum vibrante que está a la altura de sus influencias.
Si bien Atavistia se adentra con éxito en el folk, este cambio erosiona parte de la identidad que habían establecido previamente. Los temas de Cosmic Warfare recordaban a Wintersun, pero también a Brymir y los arreglos corales de La Amenaza Fantasma. Old Gods Awaken prescinde de estos guiños sutiles, y aunque eso no es necesariamente malo, la influencia de Ensiferum es una opción más segura que desvirtúa algunas de las peculiaridades de Atavistia. Además, algunas melodías y estructuras de canciones en Old Gods Awaken se confunden entre sí. "Mystic Tavern", "Seeker of Time" y "Goddess of My Dreams" tienen melodías principales similares, y las dos primeras presentan composiciones algo predecibles que destacan por su sucesión de canciones, especialmente en cuanto al ritmo y la sincronización de los momentos más tranquilos. En definitiva, son quejas menores sobre un material muy bien ejecutado, pero diversificar las estructuras de las canciones podría revelar cotas aún mayores.
Old Gods Awaken subvierte mis expectativas sobre cómo sonaría un nuevo disco de Atavistia, y aunque se adentran en un terreno bien definido, lo hacen con solvencia. Los ganchos pegadizos y los arreglos complejos y cautivadores mantienen el atractivo de Old Gods Awaken, especialmente gracias a la cuidada composición de las canciones a lo largo del álbum. Me intriga saber qué camino tomará Atavistia a continuación, ya que no hay indicios claros. Sea cual sea, su constante afán por evolucionar su estilo demuestra que Atavistia lo hará interesante y divertido, y que, de vez en cuando, se pueden enseñar trucos nuevos a los dioses del rock.