Desde los fiordos noruegos nos  llega Mork

Desde los fiordos noruegos nos llega Mork

Octavo trabajo para estos veteranos, Monolith es su nombre

Para quienes detestan la segunda ola del black metal y su culto, Monolitt de Mork quizás no sea de su agrado. Trémolos gélidos, ritmos lentos y guturales penetrantes se esconden en su interior, ofreciendo una bienvenida ráfaga de oscuridad nórdica mientras me enfrento a otro sofocante verano en Atlanta. Fundada en 2004, Mork, la banda de Thomas Eriksen, ha estado repartiendo escarcha y castigo desde el lanzamiento de su álbum debut, Isebakke, en 2013. Trece años después, Mork presenta su octavo disco, Monolitt, que irradia una ira gélida y oscura. Como es habitual, Eriksen aporta la mayor parte de los sonidos, aunque nAsgeir Mickelso (ex-Borknagar, ex-Ihsahn) se encarga de la batería y Øyvind Kaslegard (Svart Lotus) contribuye con voces adicionales. Monolitt se traduce como «Monolito» en español, y si bien ofrece imágenes maravillosas y resulta inmediatamente evocador, el nombre también encierra una promesa. ¿Podrá Monolitt de Mork cumplir con las expectativas encarnando una imponente manifestación del caos de la segunda ola, o quedará sepultado bajo el permafrost?

La discografía de Mork evoluciona con cada lanzamiento, manteniendo una consistencia de alta calidad en la que los oyentes pueden confiar. Los primeros trabajos de Mork se caracterizaban por una producción más cruda, con guitarras distorsionadas y fuzz lo-fi, y aunque estos álbumes están envueltos en una uniformidad sin textura, ideas y riffs interesantes brillan entre la estática. Con el tiempo, Eriksen ha perfeccionado su enfoque, encontrando maneras de experimentar sutilmente dentro de los límites del black metal de segunda ola. En este sentido, Mork me recuerda a Mayhem y Thron, expandiendo continuamente los límites de su sonido para ampliar su comprensión del género. Para mí, Syv (2024) es el álbum más experimental de Mork hasta la fecha, como lo demuestra su incursión en una instrumentación más amplia, así como el hermoso final acústico y vocal, "Omme". Monolitt, por otro lado, sitúa a la banda de lleno en el territorio de la segunda ola, aunque con algunos elementos menos convencionales de Syv.

Dada la sólida base que Mork establece dentro de la forma más reconocible del black metal, Monolitt resulta un tanto engañoso considerando la riqueza de ideas diversas que contiene. El tema de apertura, “Under Vekten av Verden”, arranca las festividades con ferocidad, donde Mickelson golpea la batería con una precisión milimétrica, y Eriksen despliega licks y riffs endiablados que parecen extraídos del mismísimo corazón del invierno. “Ødelagt” comienza con la misma furia, pero hacia su final se ralentiza hasta convertirse en un lento y fúnebre ritmo. El siguiente tema, “Torden”, revitaliza el ritmo con un solo de guitarra sencillo pero emocionante y ráfagas de ritmos de batería enérgicos que siempre me hacen mover la cabeza. Sin embargo, Monolitt no guarda lo mejor para el principio, ya que “Inn i en Annen Sfære” y “Jutul” rebosan de momentos bien elaborados, aplicados con delicadeza, lo que subraya el crecimiento de Mork como compositores astutos. “Inn i en Annen Sfære” brilla como nieve helada, donde guitarras cristalinas se deslizan entre sintetizadores brillantes y sostenidos, mientras el ritmo inevitablemente impulsa la canción hacia trémolos oscuros y la voz áspera de Eriksen. De manera similar, “Utryddelse” emplea cambios de tempo y atmósfera a lo largo de su duración, creando una dinámica fascinante que me recuerda a Kampfar y a los últimos trabajos de Mayhem, mientras que “Jutul” utiliza un toque de canto limpio, además de evocar la sutil y delicada melodía de los primeros Gorgorth.

El conjunto de Monolitt es tan impresionante como la suma de sus partes, y en él Mork se esfuerza por destilar aún más su esencia. La mezcla (Børge Finstad) y la masterización (Jack Control y Maor Appelbaum) realzan la música de forma maravillosa, otorgando a cada instrumento un amplio espacio y manteniendo una nitidez tal que Monolitt nunca suena pulido ni artificial. Ojalá la parte central del álbum fuera tan consistente como los temas iniciales y finales. Las canciones que he mencionado destacan como black metal de primera categoría, y aunque las demás son buenas o muy buenas, no llegan a alcanzar la altura de Monolitt.

A lo largo de ocho álbumes, Mork demuestra con creces su gran creatividad. Monolitt se erige como un monumento a la composición de la segunda ola del black metal, demostrando que explorar este estilo no tiene por qué ser monótono. Si bien Syv supera a Monolitt como mi disco favorito de Mork, la diferencia es abismal, y sobre todo, me impresiona enormemente la madurez y la constancia de la banda. Es raro que una banda que publica tanto material en tan poco tiempo mantenga este nivel de calidad, pero créanme, este es un Monolitt auténtico, genuino y electrizante de nueve temas. ¡Repítanlo y súbanse a bordo!

Publicado el 26/06/2026  ·  Autor: Dani Manos de Plomo