Sexto trabajo para Malist

Sexto trabajo para Malist

Los moscovitas nos presenta Etenal Echo Of The Fall, su sexto trabajo

La opinión pública sobre Malist, el proyecto de black metal que alguna vez fue un solo hombre y que surgió de Moscú, varía mucho más de lo que imaginaba. Si bien varios en AMG HQ elogiaron el proyecto insignia de Ovfrost, otros consideran que la mayor parte de su material es black metal melódico convencional. Esta variación en la recepción se aplica también a cada álbum, lo que hace que elegir un favorito del público en la discografía de Malist sea un tema interesante. En mi opinión, Malist es notablemente consistente —aunque algo genérico—, produciendo sólidos discos de black metal melódico que combinan con aplomo atmósferas sombrías y melodías enérgicas. Ahora, con una formación completa de seis músicos, su sexto álbum, Eternal Echo of the Fall, logra la misma hazaña una vez más.

Malist sigue siendo tan confiable como siempre. Quizás con un toque más enérgico que en los últimos tiempos, evocando la vitalidad de éxitos pasados ​​como "Timeless Torch", Eternal Echo of the Fall arranca con temas llenos de energía que contrastan a la perfección con su habitual tono sombrío. Ovfrost sigue siendo el principal compositor, así que los seguidores de siempre no se sorprenderán con Eternal Echo. Sin embargo, una nueva vitalidad florece en estas ocho nuevas canciones. Gracias a las diversas contribuciones de la formación actual, una sensación de inmediatez y una explosión de energía revitalizan todo, desde la composición hasta la interpretación, en comparación con los trabajos más melancólicos de Eternal Echo.

Los oyentes no tendrán que esperar mucho para disfrutar de esta refrescante inyección de adrenalina. El dúo inicial, "Eternal Echo" y "Through a Distorted Gaze", arranca con una fuerza arrolladora, convirtiéndose en dos de los temas más exitosos de Malist hasta la fecha. “Through a Distorted Gaze” impresiona especialmente, con una velocidad vertiginosa que resultaría extraña de no ser por esos característicos solos emotivos y melodías melancólicas que se entrelazan con riffs retorcidos. Los temas más lentos y atmosféricos recuperan esa ominosa sensación de pavor y reclusión que los oyentes esperan de Malist en el centro del disco, pero incluso las canciones más largas de este estilo (“Snows of Remembrance”) ofrecen mayor intensidad, riffs más contundentes, melodías más accesibles y estribillos más pegadizos de lo habitual. Estas cualidades permiten que temas como “To Walk the Path of the Dead”, que aparecen más adelante, brillen con luz propia, equilibrando con maestría la contundencia aplastante, el ritmo exuberante y las melodías elevadas.

Un trabajo impresionante para una banda con seis álbumes a sus espaldas, el principal defecto de Eternal Echo of the Fall es que no ofrece nada impredecible ni novedoso, y no es tan excelente como lo es para superar esa deficiencia. Malist compite en un campo competitivo y saturado, lo que solo hace que su tarea sea aún más desafiante. Sus valientes esfuerzos en sus explosiones de alta intensidad (“Through a Distorted Gaze”, “Her Dark Backwater”, “Above the Mists of the World”), así como en sus momentos más introspectivos (“Snows of Remembrance”, “The Hird”), impulsan con fuerza a Eternal Echo a la cabeza dentro de la discografía de la banda. Sin embargo, frente a sus pares, Malist no ha encontrado esa cualidad intangible o esa ejecución innegable que los haría destacar. Su producción plana y artificial tampoco ayuda mucho. Completamente carente de cuerpo en las frecuencias bajas y con poca plenitud en los medios, Eternal Echo of the Fall suena profesionalmente pulido pero metálico y endeble, como cromo barato. No es un factor decisivo, y al menos se pueden escuchar todos los instrumentos. No obstante, mejorar las frecuencias que perdieron terreno en la sala de mezclas garantizaría un sonido que dé el peso adecuado a estas canciones. Tal como está, Eternal Echo of the Fall es más que un disco de black metal melódico competente, pero convencional. Sin embargo, no es lo suficientemente memorable ni impactante —ni ofrece un nivel de emoción u originalidad— como para destacar entre la multitud. Algunos destellos de esa distinción en sus mejores temas me dan esperanzas de que Eternal Echo marque el comienzo de una nueva era para Malist, en gran parte gracias al nuevo talento que se ha incorporado al proyecto. Por ello, recomiendo encarecidamente escuchar Eternal Echo. Si ya eres fan o un recién llegado con curiosidad por añadir un nuevo disco a tu lista, puede que no te sorprenda, pero sin duda no te decepcionará. En un género tan saturado de músicos y compositores talentosos como este, ¡es difícil pedir más!

Publicado el 21/06/2026  ·  Autor: Dani Manos de Plomo